2º Trimestre.
1. El impacto de la Primera Guerra Mundial.
El estallido de la Primera Guerra Mundial, en agosto de 1914, fue seguido de una
declaración de neutralidad del Gobierno español, encabezado por Eduardo Dato, que obtuvo
un respaldo prácticamente generalizado. Al aislacionismo que había caracterizado la política
española desde hacía más de un siglo, se unía la conciencia de la propia debilidad diplomática,
económica y militar.
La neutralidad, sin embargo, no impidió que la opinión pública se dividiera entre
“aliadófilos” y “germanófilos”, ni que el tema se debatiera apasionadamente en las Cortes, la
prensa y la calle. En general, la opinión progresista, los intelectuales y los sectores financieros
e industriales apoyaban a los aliados, a quienes se identificaba con el liberalismo
parlamentario, mientras los “germanófilos” eran mayoría entre los oficiales, el clero, la aristocracia y los terratenientes, que se identificaban con el orden, la disciplina y el conservadurismo asociados a la imagen de Alemania.Mucho más importantes fueron las consecuencias económicas. Tras unos meses de
recesión, provocada por la salida de capitales y el hundimiento de los negocios, a partir de
1915 se produjo un auténtico boom económico. España se convirtió en suministradora de los
países en guerra.La producción industrial creció gracias al aumento de la demanda exterior (auge de
las exportaciones y de muchos productos cuyo destino era el mercado interior) y a la necesidad
de sustituir importaciones con producción propia. La doble tendencia (expansión de las
exportaciones con la disminución de las importaciones) provocó un cambio en la balanza
comercial, con superávit entre 1915 y 1919.Por tanto, se crean o amplían empresas, se obtienen elevados beneficios empresariales,pero la expansión también produjo tensiones sociales. La Guerra, en efecto, con el incrementode las exportaciones y por los problemas para importar productos deficitarios, provocó un
desabastecimiento del mercado interior con el consiguiente aumento de los precios, muy fuerte
durante 1916,1917 y 1918. La conflictividad social, en consecuencia, se acentuó facilitando el
auge del movimiento obrero, reivindicando alzas salariales y la mejora de las condiciones de
trabajo.
2. La crisis de 1917. FOTOS!!!!
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10.2. EL BIENIO REFORMISTA.
Se llama así al período que va desde abril de 1931 hasta septiembre de 1933, que se
caracteriza por los importantes cambios que intentó el gobierno de centro-izquierda.
El Presidente de la República (desde 1931 hasta abril de 1936) fue D. Niceto Alcalá
Zamora (representante de la derecha moderada) que garantizaba la no radicalización del
gobierno republicano.
El Jefe del gobierno hasta 1933 fue D. Manuel Azaña (representante de la izquierda
moderada). Durante su gobierno se aprobaron una serie de reformas indispensables para
modernizar la sociedad y el Estado. Estas reformas no contaron con un apoyo mayoritario y
generaron graves crisis.
Reformas y crisis:
La reforma agraria. Creación del Instituto de Reforma Agraria. Se aprueba una Ley para
redistribuir la propiedad agraria (muy demandada por los jornaleros sin tierras). Los
terratenientes boicotearon esta ley y los repartos de tierras fueron muy lentos.
Reformas laborales. Promovidas por Francisco Largo Caballero (UGT) ministro de
trabajo. Se regularizan los contratos y convenios colectivos, fomentando la asociación sindical
de los trabajadores. También se regula la jornada laboral y los contratos de los trabajadores
agrarios. Tanto los empresarios como los trabajadores de la CNT se negaron a colaborar.
Reformas militares. El propio Jefe del Gobierno M. Azaña se hizo cargo del Ministerio
de la Guerra para efectuar estas reformas. Sus objetivos eran: reducir el enorme número de
oficiales con una jubilación anticipada voluntaria. Reorganizó la administración militar y cerró
la Academia Militar de Zaragoza (cuyo director era el General Franco). Someter la jurisdicción
militar al poder civil y lograr la fidelidad personal de los militares al régimen republicano.
Reforma religiosa. Creación de un estado laico independiente de la Iglesia. Se aprueban
la Ley de Congregaciones Religiosas y la Ley del Divorcio. La enseñanza religiosa deja de ser
obligatoria. La negativa de la Iglesia a aceptar estas condiciones (Cardenal Segura) enfrentó a
los católicos contra la República, y la Iglesia se convirtió en el blanco de los republicanos más
radicales.
Reforma educativa. Se intentó copiar el modelo educativo francés: unificado, público,
laico y gratuito, con trato de igualdad para niños y niñas. Se consideró la educación como un
derecho fundamental y el Estado hizo un gran esfuerzo en la formación de profesores, la
construcción de escuelas, la difusión de libros y becas. Desempeñaron un importante papel las
Misiones Pedagógicas, que llevaron la cultura, al medio rural más abandonado. Los profesores
fueron el grupo que más apoyó al régimen republicano y por eso fue el más represaliado por los
franquistas.
Reforma autonómica. En abril de 1931, el líder de ERC, Francesc Maciá proclamó la
República Catalana dentro de la República Federal Ibérica, pero al final aceptó la Constitución
de 1931 y renunció a la independencia a cambio de un Estatuto de Autonomía, que concediera
gobierno propio para Cataluña (Generalitat). Se concedió en 1932.
En el País Vasco, el primer Estatuto de Autonomía fue rechazado por ser demasiado
conservador y posteriormente cuando se presentó en 1933 será bloqueado por el gobierno de
centro derecha. Al final será aprobado en plena Guerra Civil (octubre de 1936).
La oposición a la República se organizó inmediatamente después de su proclamación,
promovida por militares nostálgicos de la Dictadura de Primo de Rivera. En agosto de 1932 el
General Sanjurjo dio un golpe de estado que fracasó. Pero la derecha se organizó para alcanzar
el poder por medios democráticos, participando en Partidos políticos.
No toda la oposición era derechista, los anarquistas más radicales crearon la FAI
(Federación Anarquista Ibérica) liderados por García Oliver y Durruti, que deseaban
desestabilizar al régimen republicano con huelgas y conflictos constantes, que a veces se
saldaban con la muerte de obreros o Guardias Civiles. El suceso más grave fue la matanza de
Casas Viejas (Cádiz) en enero de 1933, que junto con las divisiones en el seno de la coalición de
gobierno, provocó la dimisión de Azaña como Jefe de Gobierno y la convocatoria de elecciones
generales para noviembre de 1933.
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Guerra Civil.
b) Evolución política de la España sublevada.
La militarización de la sociedad.
Signo muy distinto tuvo la evolución política en el bando rebelde. La muerte del
general Sanjurjo en accidente de aviación, el día 20 de julio de 1936, cuando se dirigía a
Burgos para encabezar la rebelión, puso en primer plano la figura de Franco, a quien solamente podían hacer sombra figuras como Mola, quien también fallecería en junio de 1937. La junta técnica, creada por los rebeldes en Burgos, funcionó como embrión de un nuevo gobierno; hasta que en septiembre de ese año una reunión de generales en una finca de Salamanca acordó nombrar a Francisco Franco generalísimo y
jefe de un nuevo Estado aún sin definir. En los meses siguientes, Franco -designado interlocutor privilegiado por Hitler y Mussolini y jefe incontestable de las tropas marroquíes- lograría hacerse con la jefatura política y militar del nuevo Estado. La sublevación, que en el sur se había hecho al grito de "Viva la República", fue
adquiriendo nueva orientación cuando Franco adoptó en agosto la bandera roja y gualda y oficializó el grito de "Viva España", con lo que se ganaba la adhesión de monárquicos de distinto signo. La inexistencia de una dirección clara en la Falange -preso en Alicante su líder, José Antonio Primo de Rivera, que sería juzgado y fusilado en noviembre le permitió, con el concurso de Ramón Serrano Súñer y más tarde del líder falangista Raimundo Fernández Cuesta, ponerse a la cabeza también de ese cada vez más numeroso contingente. Con respecto a la CEDA, aunque Gil-Robles se adhirió con entusiasmo a la sublevación y se puso a las órdenes de Franco, este no permitiría su presencia en España y, al igual que el dirigente carlista Fal Conde, permanecieron retirados en Portugal. Mola, por su parte, tampoco había permitido a don Juan, hijo del destronado Alfonso XIII, permanecer en sus filas.
La unificación política.
De hecho, todas las actividades políticas habían sido suspendidas en septiembre de
1936. A comienzos de 1937, toda la España sublevada estaba disponible para ser liderada
por el general más prestigioso, y este era Franco. En febrero de 1937 estableció como
himno nacional la Marcha Real, y a finales de mes, tras algunas refriegas entre falangistas
en Salamanca y la condena a muerte del jefe nacional de Falange, Manuel Hedilla, el
generalísimo se constituyó en jefe nacional del partido único que, con el nombre de Falange
Española Tradicionalista y de las JONS, surgía para agrupar políticamente a toda la España
rebelde a la República.
El nuevo estado totalitario.
Aún seguiría funcionando unos meses más la junta técnica creada en Burgos, pero en enero de 1938 se constituyó el primer gobierno del nuevo Estado.
A partir de ese momento, el poder en todos sus aspectos radicaría en el cuartel
general del Generalísimo. El primer gobierno de Franco constituía un agregado de las fuerzas conservadoras,
compuestas por tradicionalistas, falangistas y, sobre todo, militares.
Como remate del proceso de legitimación de la guerra, el episcopado español se
dirigía en julio de 1937 a los católicos del mundo con una carta colectiva, escrita por el
cardenal Gomá, en la que explicaba la naturaleza religiosa de la guerra. Quería
desautorizar, a petición de Franco, a un sector de la intelectualidad católica extranjera que,
sobrecogic do por la represión ejercida por los nacionales sobre algunos grupos de
militancia católica, se empeñaba en desvelar motivaciones menos confesables de la
contienda. A pesar de su opción por el Movimiento Nacional, la pastoral no significaba un
cheque en blanco; al contrario, permitía entrever los recelos de la Iglesia ante la
estructuración totalitaria del nuevo Estado conforme al modelo de sus amigos, las potencias
fascistas de Europa.
2. Las consecuencias de la guerra.
Como las guerras carlistas en el siglo XIX, la Guerra Civil fue el episodio más traumático que vivió la
sociedad española durante el siglo XX. Durante tres años, conciudadanos, e incluso miembros de una misma familia, luchaban entre sí; el odio entre los españoles se acrecentó, resultando inevitable el deseo de
aniquilación del contrario. Los que vencieron excluyeron y persiguieron a quienes no se
habían sumado de manera entusiasta a su bando. El dolor de la mayoría y el rencor de muchos
era el denominador común de la España de los años posteriores a la contienda. En los últimos meses de la guerra, millares de combatientes republicanos y de familias enteras que habían defendido públicamente al gobierno legal tuvieron que abandonar España de manera precipitada, dejando atrás todas sus pertenencias y propiedades. Miles de combatientes, intelectuales, militantes de partidos y sindicatos se agolpaban en el puerto de Alicante, última ciudad en ser tomada por los franquistas, esperando tener plaza en uno de los barcos que los llevarían a algún país que los quisiese acoger. La frontera catalana con Francia era un río de personas que tuvieron que sufrir las penalidades del exilio, muchos jamás regresaron. En resumen, casi medio millón de muertos, de los que una buena parte corresponde a los asesinatos de las retaguardias o en las cárceles de los vencedores.Acabada la guerra, más de 250000 personas ingresaron en prisiones o en campos de trabajo forzado. Decenas de miles de españoles exiliados se concentraron en campos de
internamiento en el sur de Francia, más tarde se dispersaron por países europeos, por el
norte de África y sobre todo en Latinoamérica; México fue la nación que acogió mayor
número de personas y su capital se convirtió en la sede política de la República en el exilio.
Las consecuencias en la cultura española fueron importantísimas. Quedó destruido
todo el esfuerzo de regeneración cultural y educativa de la Edad de Plata de la cultura
española (1898-1936). Fueron ejecutados o destituidos por el franquismo más del 60% de
los maestros y profesores. Prácticamente la totalidad de los intelectuales de la generación
del 27 y los más notables científicos y artistas murieron o marcharon al exilio: figuras
señeras como García Lorca, Buñuel, Antonio Machado, Alberti, Picasso, Américo Castro
son buen ejemplo de esta desertificación cultural. La cultura oficial retrocedió a los tiempos
del oscurantismo clerical, la represión y la censura, propias de la época de la Inquisición.
Las consecuencias en el terreno económico fueron desastrosas para el país: la
pérdida de reservas, la disminución de la población activa, la destrucción de
infraestructuras viarias y fabriles, así como de viviendas -todo lo cual provocó una
disminución de la producción- y la caída del nivel de renta. La mayoría de la población
española hubo de sufrir a lo largo de las décadas de 1940 y 1950 los efectos del
racionamiento y la privación de bienes de consumo.
Las consecuencias políticas fueron el final de la más importante experiencia
modernizadora y democratizadora que había tenido la España contemporánea y el inicio
de un larguísimo período de represión, de falta de libertad política y la supresión de
derechos fundamentales de las personas.
En el ámbito internacional, España inició veinte años de aislamiento político, con excepción del reconocimiento que obtuvo de algunos estados, como el Vaticano y Argentina. Quedó fuera del fuerte impulso de progreso que se inició en Europa después de 1945. España llegaba a la
mitad del siglo XX sin haber solucionado sus problemas de convivencia política y sin conseguir la participación de todos sin exclusión.




1. Los ejes de la autarquía (1939-1959).

Siguiendo sus principios ideológicos, el régimen de Franco aplicó la autarquía como política económica. Era considerada como la receta necesaria para sacar a España de su atraso y convertirla en un país industrial. Se entendía que para que un Estado fuera considerado militar y políticamente fuerte tenía que ser económicamente autosuficiente. Cuando finalizaron los enfrentamientos militares, la economía estaba profundamente desarticulada. La producción agraria e industrial era muy inferior a la de 1935, las reservas de oro y divisas habían desaparecido, y la red de transporte se encontraba muy deteriorada. Las destrucciones de edificios e instalaciones fabriles fueron moderadas, aunque el régimen las utilizó como elemento de propaganda para justificar la mala situación. El régimen pretendía alcanzar la autosuficiencia económica a partir del aislamiento del exterior y de la sustitución del sistema económico liberal, basado en la iniciativa privada, por otro en el que el Estado, aplicando una política intervencionista, era el encargado de industrializar al país. El cine en España sirvió como método de evasión ante la dura realidad económica y como propaganda ideológica del régimen.Tema 10. El primer franquismo (1939-1959). La autarquía tuvo tres grandes ejes de actuación. El primero fue la reglamentación de las relaciones económicas con el exterior. Importaciones y exportaciones pasaron a estar completamente controladas, siendo necesario contar con una autorización administrativa para realizarlas. Con esta medida, se pretendía determinar los productos fundamentales y los que eran superfluos, decisión sobre la cual influyó también la escasez de oro y de divisas. El cambio de la peseta, irreal y sobrevalorado, era otro impedimento para el comercio. Como consecuencia, se encarecieron los productos que la economía tenía que importar (el petróleo) y se produjo una gran escasez de bienes de consumo y de materias primas. El segundo fue el fomento industrial, orientado hacia las actividades de interés estratégico, con el objetivo de alcanzar un poder suficiente para asegurar la independencia militar y política del nuevo Estado. La actuación se orientó a impulsar las industrias de bienes de equipo, que recibieron una importante y continuada ayuda pública, lo cual generó un gran gasto público con efectos inflacionistas muy importantes. En 1941 se fundó el Instituto Nacional de Industria (INI), un conglomerado de empresas públicas, perfecto ejemplo de actuación del Estado en la economía. Inicialmente, se planteó llegar a todos los sectores industriales, sin embargo, se centró en la producción de energía, siderurgia, material de transporte, industria del automóvil y transporte aéreo, en fertilizantes, aluminio, fibras textiles artificiales y construcción naval. También se estatalizaron los ferrocarriles (RENFE, 1941) y la Compañía Telefónica Nacional de España (CTNE, 1945). A su vez, se impulsó la construcción de embalses y de centrales eléctricas. El tercer eje de actuación afectó al sector agrario, que sufrió una profunda intervención por parte del Estado. Los proyectos de colonización y de política hidráulica no alcanzaron los objetivos previstos. Sin embargo, fue en la producción, comercialización y fijación de precios donde el Estado se esmeró. El Servicio Nacional del Trigo (SNT), creado ya en 1937, fijaba los precios y adquiría la cosecha de trigo. La lista se amplió a otros productos agrarios, cuyos bajos precios oficiales provocaban un descenso en la producción, al fijarse por debajo de los resultantes de la oferta y la demanda. La consecuencia fue el desabastecimiento, por ello, los años cuarenta, quedaron en la memoria colectiva de los españoles como los “años del hambre”. Como consecuencia del desabastecimiento de alimentos, el gobierno tuvo que responder, desde 1939, con las cartillas de racionamiento para organizar la distribución de los productos de primera necesidad. La tasación de los precios por debajo de su valor, sin embargo, dio lugar al desarrollo del mercado negro o estraperlo donde se vendía la producción no declarada, permitiendo un enriquecimiento escandaloso para los productores y, entre ellos, a los grandes propietarios. En muchos casos, los precios en el mercado ilegal duplicaron o triplicaron los del mercado oficial. En el caso del aceite y del trigo, un tercio de todo lo producido fue comercializado a través de estos procedimientos ilegales. En definitiva, la evolución económica durante los años cuarenta fue catastrófica. La política autárquica fracasó, era imposible producir todo, ignorando los más elementales principios económicos (ventajas de la especialización, economías de escala, reducción de costes…). El que, en 1950, casi el 50 % de la población activa estuviera empleada en la agricultura es un dato muy revelador del estancamiento que venía atravesando España.

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1. El plan de estabilización (1957-1959)Las dificultades que, a partir de 1956, se fueron acumulando en el campo de la economía provocaron una radical modificación en la política económica del régimen franquista. La situación era tan crítica que, por ejemplo, en 1959 España se podía haber quedado sin petróleo por falta de divisas para pagarlo. Franco había formado, en 1957, un nuevo gobierno en el cual dos personalidades destacadas del grupo tecnócrata –técnicos ligados al Opus Dei- ocuparon dos carteras básicas del área económica. Éstas fueron la de Comercio, desempeñada por Alberto Ullastres, y la de Hacienda por Mariano Navarro Rubio. A lo largo de la década de los 60 serán siempre políticos de esta tendencia tecnócrata los que dirigirán la política económica en España y los que dirijan la mayoría de los ministerios. Los nuevos ministros, Ullastres y Navarro Rubio, elaboraron un Plan de Estabilización Económica, que consideraban imprescindible para asentar sobre unabase sólida el proceso de crecimiento económico que se quería iniciar. Para poner en marcha al Plan hubo que vencer muchas reticencias. Ni Franco ni Carrero Blanco lo acogieron con demasiado entusiasmo. Pero no había otra receta para sacar a España del marasmo económico. Finalmente, el Plan de Estabilización recibió la aprobación del Gobierno mediante un Decreto fechado el 21 de julio de 1959. Mediante este Decreto se impusieron una serie de medidas básicas para orientar la economía del país. Citaremos sólo algunas de las más significativas: 1. Reducción del gasto excesivo del Estado y del de los particulares. Esto implicó restricciones en la concesión de créditos y congelación de los salarios, para reducir la circulación fiduciaria (= para luchar contra la inflación). 2. Desaparición progresiva de los controles del Gobierno sobre las actividades económicas. 3. Apertura de la economía española a los mercados exteriores. Ello obligó a devaluar la peseta (60 ptas. un dólar; antes, 42 ptas.). La finalidad última de esta operación de política económica era poner en contacto la economía española con la internacional. Esto se hacía en un momento en que ésta se encontraba en una etapa de fuerte crecimiento. Por otra parte, poco después de la publicación del decreto citado, el Gobierno dio muchas facilidades a las empresas extranjeras que quisieran instalarse en España. Con ello se eliminaban buena parte de los obstáculos que, en este terreno, se habían creado a lo largo de la etapa autárquica. Para realizar esta transformación económica, España pudo contar con la concesión de importantes créditos internacionales, del FMI, la OECE y del gobierno y la banca norteamericanos. En resumen, este Plan de Estabilización fue calificado como "la operación económica de más alcance realizada por el Estado en el período 1939-1959", fue una "operación singular y laudable de política económica". Su aplicación fue un éxito. España va a conocer una etapa de fuerte crecimiento económico, incorporándose, definitivamente, en el reducido club de países industrializados del mundo.
2. La España del desarrollismo. Los resultados del Plan de Estabilización fueron inmediatos. No obstante, a corto plazo, entre 1959 y 1960, el Plan produjo, como es normal en este tipo de operaciones, una fuerte recesión económica (congelación salarial, caída del consumo y de la inversión, aumento del paro…), todo estaba previsto y entraba dentro de los cálculos. Pero a partir de 1961 se produjo un fuerte crecimiento económico calificado por algunos como milagro español. El crecimiento se basó en una fuerte expansión industrial que se produjo por los bajos salarios, comparados con los de los trabajadores europeos, y la masiva llegada de capitales extranjeros que veían en España un lugar favorable para las inversiones. Se construyó así un tejido industrial diversificado y potente, un fenómeno sin precedentes en la Historia de España. El crecimiento industrial atrajo a un gran número de campesinos que huyeron en masa a las ciudades. Éste fenómeno motivó, a su vez, un alza de los salarios agrícolas por la falta de mano de obra. Pero este hecho contribuyó a la mecanización del campo por lo cual se produce también la modernización del sector agrario, que iba en paralelo con el despoblamiento del interior del país. En el sector servicios, el turismo fue el verdadero motor de la economía: miles de europeos acudían a España aprovechando los bajos precios, la oferta de sol y playa y la existencia de una infraestructura hotelera en rápida expansión. La balanza comercial (diferencia entre importaciones y exportaciones) era deficitaria, pero la balanza de pagos (donde intervienen además más factores) se cerraba con un saldo positivo (superávit) por los ingresos del boom del turismo, por las remesas de los emigrantes españoles en Europa y por los capitales extranjeros invertidos en nuestro país. A partir de 1963 el gobierno intentó regular el crecimiento mediante los Planes de Desarrollo, copiados del modelo francés. Desde el gobierno se marcaban objetivos económicos a cumplir cada tres años en determinados sectores, complementando las medidas con subvenciones públicas e incentivos fiscales. Dos de los objetivos perseguidos eran la industrialización de nuevas zonas y lograr disminuir el desequilibrio económico regional, en estos aspectos el balance fue un rotundo fracaso. El crecimiento fue ininterrumpido entre 1961 y 1973, pero debe tenerse en cuenta que el triunfo del Plan se vio catapultado por la bonanza económica internacional que se da en este periodo y que posibilitó el crecimiento, de la misma manera, cuando llegue la crisis del 1973, el contexto internacional influirá poderosamente sobre la economía española. El aumento de los intercambios con Europa impulsó al gobierno español a iniciar "conversaciones exploratorias" con la CEE. En junio de 1970 España y la CEE firmaron un Acuerdo preferencial que estuvo en vigor hasta la plena integración de nuestro país en la CEE, el 1 de enero de 1986. En octubre de 1973 se desencadenaba la crisis del petróleo como medida de protesta de los países árabes exportadores de petróleo contra Occidente por su apoyo a Israel. Dos meses después, moría el jefe del gobierno, Carrero Blanco, en un atentado terrorista de ETA. Dos hechos coincidentes en el tiempo que abren paso al declive del régimen y a su descomposición interna. El final del franquismo coincidía, en efecto, con una caída del crecimiento económico, un incremento de la inflación y un aumento del paro.



La revolución cubana.

Cronología:

En 1824, El presidente norteamerciano Monroe estable la política de expansionismo de ese país: ninguna potencia europea debía tener soberanía sobre territorio americano.

En mayo de 1895 desembarcan los primeros contingentes libertadores de Cuba, en el oriente de la isla, conducidos por el mismo José Martí, que muere a los dos meses de desembarcar.

Por otra parte, ya en 1896 la guerra de independencia de Cuba se había transformado en un asunto internacional. Por un lado se despertó el interés de Estados Unidos en la suerte que correría tanto Cuba como Puerto Rico. Por otro lado, en Filipinas, colonia española en el otro extremo del mundo, estalló también una sublevación independentista dirigida por el general Emilio Aguinaldo. Por último, el destino del decaído imperio español involucraba la salud de la propia monarquía española, jaqueada por las feroz oposición de derecha (ultranacionalista e imperialista) y los cuestionamientos de la izquierda republicana.

El 15 de febrero de 1898, una mina submarina hundió al acorazado norteamericano Maine, fondeado en el puerto de La Habana, Cuba, provocando la confrontación bélica entre Estados Unidos y España.

El 21 de abril Estados Unidos declara la guerra a España por la independencia de Cuba, Puerto Rico y Filipinas.

La guerra entre Estados Unidos y España es corta. Rápidamente, Estados Unidos se reúne con España en París y firma el tratado de paz (10 de diciembre de 1898).

Por el artículo 2 del Tratado de París se afirmaba: "España cede a los Estados Unidos la isla de Puerto Rico y las demás que están ahora bajo su soberanía en las Indias Occidentales, y la isla de Guam en el archipiélago de las Marianas o Ladrones" . Estados Unidos optó por ocupar Puerto Rico en forma indefinida, a diferencia de Cuba para la que preservó el status de semicolonia legal con posibilidad de intervención permanente.

En 1933, se deroga la enmienda Platt, eliminando del texto constitucional la cláusula que atentaba claramente contra la soberanía cubana. Sin embargo, el protectorado de Washington se siguió ejerciendo de hecho.

En 1944 por primera vez en la historia, hubo elecciones completamente libres, en las que triunfó el antiguo líder revolucionario y ahora dirigente del Partido Revolucionario Auténtico, Ramón Grau San Martín.

En las elecciones de 1948 fue elegido presidente Carlos Prío Socarrás, ministro de Trabajo de Grau, quien de la mano de los Estados Unidos condujo a Cuba a la guerra fría.

Eduardo Chibás, del Partido Ortodoxo, aparecía como el gran ganador de las elecciones de 1952, pero su suicidio abrió un vacío político, llenado por sus seguidores ante el desprestigio del oficialismo. Las elecciones no se celebraron debido a la intervención norteamericana y el poder se entregó a Batista, que aumentó la represión anticomunista.

El 26 de julio de 1953, Fidel Castro, que ya había sido candidato parlamentario por el Partido Ortodoxo, encabezó el asalto al cuartel de Moncada, la segunda guarnición militar ubicada en Santiago de Cuba. Este hecho marcaría el comienzo de una vasta insurrección popular, cuyo principal objetivo era la caída de la dictadura, pero el fracaso de la empresa disminuyó el número de los rebeldes.

En 1954 Batista fue designado presidente en unas elecciones autoconvocadas y sin competencia, que abrieron un paréntesis de distensión en la vida política, que entre otros resultados permitió la salida de Castro de la cárcel y su partida al exilio mexicano. Ahí creó el Movimiento 26 de Julio, reorganizó a los insurgentes y entró en contacto con el revolucionario argentino Ernesto Che Guevara.

En diciembre de 1956, a bordo del yate Granma, Castro desembarcó en la playa de las Coloradas, situada en la ensenada del Turquino (en el extremo suroccidental de Cuba), y se adentró en sierra Maestra. Allí recibió el apoyo de buena parte del campesinado y comenzó una guerra contra el gobierno que duró dos años. La isla estaba, en este periodo, completamente entregada al capitalismo estadounidense, que controlaba el 90% de las minas y de las haciendas, el 40% de la industria azucarera, el 80% de los servicios públicos y el 50% de los ferrocarriles y de la industria petrolera.

A fines de 1958, la guerrilla asentada en su base principal de sierra Maestra, así como el denominado II Frente Oriental, había acabado prácticamente con la resistencia del Ejército de Batista.

El primero de enero de 1959, el dictador Fulgencio Batista, definitivamente derrotado por las fuerzas revolucionarias comandadas por Fidel Castro, abandonó Cuba. Había triunfado la Revolución Cubana.

El 8 de enero de 1959, Castro entró en La Habana, y se designó presidente a Manuel Urrutia Lleó, aunque el poder efectivo estaba en manos del principal dirigente revolucionario, que pronto se convirtió en primer ministro.

Al Qaeda o Al Qaida, es una organización paramilitar, yihadista, que emplea prácticas terroristas y se plantea como un movimiento de resistencia islámica alrededor del mundo, mientras que es comúnmente señalada como una red de terrorismo internacional. Su fundador, líder y mayor colaborador es Osama bin Laden, un multimillonario de origen saudí, que se educó en universidades del Reino Unido.


Investigaciones recientes afirman que Bin Laden fue financiado por la CIA en la lucha contra los militares de la Unión Soviética en Afganistán en plena guerra fría. El apoyo iba desde la instrucción en combate hasta la entrega de armamento.

Su estructura organizativa basada en células de militantes y redes de contactos clandestinos, muy parecida al modus operandi de los cárteles de narcotraficantes, le ha dado una muy amplia movilidad de acción y una gran dificultad para desarticularla.


En 10 diciembre de 1978 el príncipe Turki Al Faycal, director de los servicios secretos saudíes, reclutó a Bin Laden para gestionar financieramente las operaciones de la CIA estadounidense en Afganistán. La CIA invirtió 2000 millones de dólares para lograr el fracaso de la Unión Soviética, que en ese momento estaba librando una guerra en el país centroasiático. Los servicios saudíes y estadounidenses reclutaron a fundamentalistas islámicos, los armaron y aleccionaron en una jihad para combatir a los soviéticos. Bin Laden gestionaba las operaciones financieras en un fichero informático llamado al Qaida (literalmente ‘la base [de datos]’). Desde entonces, muchos combatientes miembros de los muyajidín se fueron asociando a la red Al Qaida.

Las acciones de los miembros de Al Qaeda en un principio iban dirigidas contra determinados gobiernos en regiones tan diversas como Afganistán (contra la ocupación de la URSS) o la extinta Yugoslavia (para detener el genocidio musulmán en Bosnia y Herzegovina). En tanto, existen sobradas evidencias documentadas sobre el apoyo indirecto de la administración de Estados Unidos y de la CIA a las operaciones afganas contra la invasión soviética, porque comulgaba con sus intereses económicos y políticos durante la guerra fría. Según el gobierno estadounidense ellos apoyaron a los soldados afganos en su defensa contra la invasión soviética, quienes poco después entrarían a formar parte de la lucha del grupo.

En 1993 los Estados Unidos de América enviaron tropas a Somalia, para el reparto de alimento y agua, además de garantizar la seguridad de los civiles ante la guerra civil que sufría el país. Dos UH-60 Black Hawk fueron derribados durante una misión de captura que llevaron acabo el Primer Destacamento de Fuerzas de Operaciones Especiales Delta (Delta Force) y el 75º Regimiento Ranger. Posteriormente la inteligencia del servicio militar de los Estados Unidos concluyó que gran parte de la milicia somalí fue entrenada por miembros de Al-Qaeda, algo que quedaría verificado en mayo del 2006 cuando el país se volvió a sumergir en una segunda guerra civil entre la Alianza para la Restauración de la Paz y Contra el Terrorismo (ARPCT) y milicias leales a la Unión de Tribunales Islámicos. Para el 5 de junio al menos 350 personas habían muerto en el fuego cruzado.

La organización ha construido campos de entrenamiento para aquellos militantes repartidos por el mundo, entrenando a miles en técnicas de guerrilla, uso de explosivos y conocimientos de la práctica paramilitar. Sus agentes se han involucrado en numerosos ataques, como los Atentados terroristas a las embajadas estadounidenses en 1998, oportunidad en la que destruyeron las embajadas estadounidenses en Nairobi, Kenia y Dar es Salaam; en Tanzania. En Dar-es-Salaam fallecieron once personas, mientras que en Nairobi perecieron 213 personas, y sólo doce eran estadounidenses.[1] El 12 de octubre de 2000 Al Qaida realizó el ataque suicida con bomba contra el buque de guerra estadounidense USS Cole en las costas de Yemen, dejando 17 marineros muertos e hiriendo a 39 más.

En 2001 atentaron contra las torres gemelas de New York y el pentágono de Washington secuestrando 4 aviones y dejando miles de muertos. Es el ataque más éxitoso, ya que destruyeron los edificios más altos de América y dañaron la sede central del Ejército de Estados Unidos.

En el año 2008, unas amenazas por parte de Al-Qaeda, provocaron la suspensión total de Rally Dakar 2008.

El 26 de diciembre de 2009, Umar Faruk Abdulmutallab, intentó explotar un avión con 278 pasajeros a bordo, fue detenido a tiempo, se dirigía a Detroit.




Desafortunadamente los ataques terroristas han marcado gran parte de la historia de la humanidad; pero sin duda el más significativo fue el que ocurrió aquel 11 de Septiembre de 2001, el atentado a las Torres Gemelas. Decimos que es el más significativo no sólo porque se derrumbó aquél mediodía un símbolo del capitalismo norteamericano, sino también miles de vidas se apagaron en un instante. Muchas personas concordaban en que cuando miraban los sucesos que acontecían en los noticieros parecían estar presenciando una película de terror o de ciencia ficción; nadie jamás se hubiese imaginado que un reducido grupo de fanáticos musulmanes podían llegara tomar el control de diversas líneas aéreas al mismo tiempo con el fin de llevar a cabo su plan macabro.

musulmanes podían llegara tomar el control de diversas líneas aéreas al mismo tiempo con el fin de llevar a cabo su plan macabro.


El 11 de Septiembre suponía ser un día tranquilo no sólo ara los americanos sino para el mundo entero, pero bastaron unos pocos segundos para que la “eficiente” seguridad norteamericana se desplomara. Cinco aviones de compañías norteamericanas habían sido secuestrados con el fin de perpetuar un acto siniestro, el primero de todos ellos, el más simbólico, tenía como objetivo a las Torres Gemelas; los enviados de Ben Laden querían derribarlas y lo lograron sin despeinarse. El siguiente objetivo, el cual no pudrieron cumplir, era el Pentágono de dicha nación, el avión cayó sobre éste sin ocasionar lesiones preocupantes; el resto de los aviones se estrellaron en campos aledaños dejando centenares de muertos. Se podía observar claramente como una de las Torres Gemelas era atravesada por uno de los aviones comerciales dejándola indefensa; luego, al cabo de pocos minutos, otro avión terminó el trabajo y le puso fin al símbolo que representa a los Estados Unidos y al capitalismo entero, junto a las vidas que se encontraban allí.
Como podemos imaginar, aquél 11 de Septiembre el mundo tuvo más muertos de los que pudo llorar; norteamericanos, turistas, extranjeros, muchos de ellos dejaron su vida en este siniestro acto de kamikazes fanáticos. Los responsables de las tareas de rescate trasladaron equipos pesados a la zona de la tragedia para levantar los escombros a los que quedaron reducidas las Torres Gemelas; también se sumaron tanto profesionales como amateurs para realizar las labores de rescate y búsqueda de supervivientes. Paradójicamente, semanas antes del atentado, el alcalde de New York había resaltado que ésta era una ciudad segura debido a que los policías habían aumentado los efectivos en los lugares estratégicos para así garantizar la seguridad durante las noches y evitar las grandes olas de robo. Tan grande fue la matanza que no alcanzaron los 170 hospitales de New York para atender a los miles de heridos de gravedad; fue casi imposible conocer durante el transcurso del mismo día la cantidad de muertos y heridos, para facilitar el trabajo de identificación las autoridades de esta ciudad pidió a los sobrevivientes sus datos en la dirección NY.com para que aquellos familiares y amigos puedan contactarlos.







El hombre cayendo es el título de una fotografía tomada por Richard Drew durante los atentados del 11 de septiembre de 2.001 contra las torres gemelas del World Trade Center, a las 9:41:15 de la mañana. En la imagen se puede ver a un hombre caer desde una de las torres, que seguramente eligió saltar al vacío en lugar de morir por el calor y el humo. La publicación del documento poco después de los atentados encolerizó a ciertos sectores de la opinión pública norteamericana. Acto seguido, la mayoría de los medios de comunicación se auto-censuraron, prefiriendo mostrar únicamente fotografías de actos de heroísmo y sacrificio. Un documental trató de averiguar la identidad de aquel hombre.
Los ataques terroristas en España propiciados por la organización terrorista vasca, ETA, ha dejado una ola de muerte en las útimas décadas

Madrid, 11 de marzo de 2004, 7.37 horas. Una bomba explota en un cercanías en la estación de Atocha. Apenas un minuto después se producen otras dos explosiones en el mismo tren. El caos y el desconcierto invaden los andenes y escaleras mecánicas de la terminal. Son las 7.38 cuando explotan otras dos bombas en un convoy en la estación de El Pozo y otra en Santa Eugenia. A las 7.39, cuatro explosiones más destrozan otro tren a 500 metros de Atocha. En apenas tres minutos, 10 bombas reescriben la Historia: Madrid sufre el mayor atentado en España con 191 muertos y más de 1.500 heridos.








El gobierno español señaló en un principio, a la organización separatista vasca, ETA, como la autora de los ataques, sin embargo algunos indicios muestran que la red terrorista de Osama Bin Laden, Al Qaeda, podría estar detrás de ellos.

Los ataques perpetrados en tres estaciones de trenes procedentes de la periferia de la capital española causaron la conmoción y la condena mundial.

Ahora las autoridades y el mundo entero buscan a los responsables de la masacre cometida en territorio español.

La banda terrorista ETA en tres décadas de actividad armada ha matado a más de 800 personas en España.

UN VISTAZO ATRÁS

Hasta el "11M", el atentado que había producido más muertes era el que afectó al supermercado "Hipercor", en Barcelona, donde 21 personas murieron y más de cuarenta resultaron heridas el 19 de junio de 1987, al explotar un coche-bomba en el estacionamiento de esos almacenes.

En septiembre de 1974, el día 14, una bomba estalló en la cafetería "Rolando" de la calle del Correo de Madrid y mató a 14 personas. La Policía atribuyó esa explosión a ETA, aunque nunca fue reivindicada por dicha banda criminal.

El 1 de febrero de 1980 un comando de ETA atacó con granadas y fuego cruzado de metralleta un convoy de la Guardia Civil en las proximidades de Gernika (País Vasco) y mató a seis agentes. En el tiroteo murieron dos etarras.

El 3 de noviembre de 1980 una bomba colocada en un bar de Zarauz (País Vasco) mató a cinco personas, cuatro de ellas guardias civiles.

Doce guardias civiles murieron el 14 de julio de 1986 por la explosión de un coche-bomba que además causó heridas graves a más de 30 personas en la plaza madrileña de la República Dominicana.

El 25 de abril de 1986 cinco guardias civiles perdieron su vida al estallar un coche-bomba en Madrid.

El 11 de diciembre de 1987 ETA hizo explotar otro coche bomba contra la casa-cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza y acabó con la vida de once personas, cinco de ellas niñas de entre tres y doce años.

El 8 de diciembre de 1990 murieron seis policías nacionales y diez civiles más resultaron heridos en Sabadell (noreste), al explotar otro vehículo-bomba al paso de una furgoneta policial.

Nueve personas (dos guardias civiles y siete civiles, entre ellos cuatro niñas), murieron el 29 de mayo de 1991 por la explosión de un vehículo bomba que fue lanzado contra la Casa Cuartel de la Guardia Civil en la localidad barcelonesa de Vic (noreste), que quedó completamente destruida.

Tres oficiales del Ejército, el soldado conductor y un funcionario civil murieron el 6 de febrero de 1992 en la explosión de un coche-bomba al paso de una furgoneta de transporte militar en la céntrica plaza de la Cruz Verde de Madrid.

El 21 de junio de 1993 otro coche bomba explotó en una céntrica calle de Madrid al paso de un vehículo militar camuflado y causó la muerte de seis oficiales y la del conductor, un civil.

El 11 de diciembre de 1995, la banda terrorista asesinó en un barrio del sur de Madrid a seis civiles que trabajaban para la Armada, al hacer estallar por control remoto un coche-bomba cargado con 55 kilos de amosal al paso de la furgoneta militar camuflada.

El 29 de julio de 1997 seis personas resultaron muertas y un centenar heridas al estallar sendas bombas colocadas por ETA en las consignas de las estaciones madrileñas de ferrocarril de Atocha y Chamartin y en la del aeropuerto de Barajas.

30 de octubre de 2000, una bomba colada por ETA en Madrid acaba con la vida del magistrado del Tribunal Supremo, Francisco Querol Lombardero, su chofer y su escolta, mientras que otras 64 personas resultaron heridas.



Revolucionario iberoamericano (Rosario, Argentina, 1928 - Higueras, Bolivia, 1967). Ernesto Che Guevara nació en una familia acomodada de Argentina, en donde estudió Medicina. Su militancia izquierdista le llevó a participar en la oposición contra Perón; desde 1953 viajó por Perú, Ecuador, Venezuela y Guatemala, descubriendo la miseria dominante entre las masas de Iberoamérica y la omnipresencia del imperialismo norteamericano en la región, y participando en múltiples movimientos contestatarios, experiencias que le inclinaron definitivamente a la ideología marxista.

En 1955 Ernesto Che Guevara conoció en México a Fidel Castro y a su hermano Raúl, que preparaban una expedición revolucionaria a Cuba. Guevara trabó amistad con los Castro, se unió al grupo como médico y desembarcó con ellos en Cuba en 1956. Instalada la guerrilla en Sierra Maestra, Guevara se convirtió en lugarteniente de Castro y mandó una de las dos columnas que salieron de las montañas orientales hacia el Oeste para conquistar la isla. Participó en la decisiva batalla por la toma de Santa Clara (1958) y finalmente entró en La Habana en 1959, poniendo fin a la dictadura de Batista.
El nuevo régimen revolucionario concedió a Guevara la nacionalidad cubana y le nombró jefe de la Milicia y director del Instituto de Reforma Agraria (1959), luego presidente del Banco Nacional y ministro de Economía (1960) y, finalmente, ministro de Industria (1961). Buscando un camino para la independencia real de Cuba, se esforzó por la industrialización del país, ligándolo a la ayuda de la Unión Soviética, una vez fracasado el intento de invasión de la isla por Estados Unidos y clarificado el carácter socialista de la revolución cubana (1961). En aquellos años, Guevara representó a Cuba en varios foros internacionales, en los que denunció frontalmente el imperialismo norteamericano.



Su inquietud de revolucionario profesional, sin embargo, le hizo abandonar Cuba en secreto en 1965 y marchar al Congo, donde luchó en apoyo del movimiento revolucionario en marcha, convencido de que sólo la acción insurreccional armada era eficaz contra el imperialismo. Relevado ya de sus cargos en el Estado cubano, el Che Guevara volvió a Iberoamérica en 1966 para lanzar una revolución que esperaba fuera de ámbito continental: valorando la posición estratégica de Bolivia, eligió aquel país como centro de operaciones para instalar una guerrilla que pudiera irradiar su influencia hacia Argentina, Chile, Perú, Brasil y Paraguay.

Al frente de un pequeño grupo intentó poner en práctica su teoría, según la cual no era necesario esperar a que las condiciones sociales produjeran una insurrección popular, sino que podía ser la propia acción armada la que creara las condiciones para que se desencadenara un movimiento revolucionario (Guerra de guerrillas, 1960; Recuerdos de la guerra revolucionaria, 1963).

Sin embargo, su acción no prendió en las masas bolivianas; por el contrario, aislado en una región selvática en donde padeció la agudización de su dolencia asmática, fue delatado por campesinos locales y cayó en una emboscada del ejército boliviano en la región de Valle Grande, donde fue herido y apresado.

Dado que el Che se había convertido en un símbolo para los jóvenes de todo el mundo, los militares bolivianos, aconsejados por la CIA, quisieron destruir el mito revolucionario, asesinándole para después exponer su cadáver, fotografiarse con él y enterrarlo en secreto. Se salvó, sin embargo, su Diario de campaña, publicado en 1967.

En 1997 los restos del Che Guevara fueron localizados, exhumados y trasladados a Cuba, donde fueron enterrados con todos los honores por el régimen de Fidel Castro.